Papelera Reyes | PRÁTICAS HABITUALES QUE AFECTAN NUESTRAS ESPALDAS
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PRÁTICAS HABITUALES QUE AFECTAN NUESTRAS ESPALDAS

No le prestamos la importancia debida a nuestra postura y no solo solemos dañar nuestra espalda, sino que en ocasiones son provocados por hábitos o costumbres poco saludables que inciden y perjudican su estado. Prácticas o acciones que tendemos a realizar diariamente sin darnos cuenta y que quizá en el momento no nos generan malestar son las causantes de daños o lesiones en la espalda. Te presentamos aquí algunas acciones cotidianas que te pueden perjudicar.

 

Un colchón viejo.

Elegir un colchón adecuado para nuestra espalda y nuestras dolencias es fundamental si no queremos que nuestra salud empeore y deseamos descansar. Pero también lo es dormir en un colchón que aún cuente con las características por las cuales lo compramos. Dormir o tratar de descansar en un colchón viejo que perdió su forma original puede causar que la columna se curve y, por lo tanto, generar dolores de espalda.

 

Cargar mochilas o bolsos pesados.

Independientemente del tipo de bolso que estemos acostumbrados a llevar o nos resulte más práctico (mochilas, bolsos de mano o de asa), debemos de medir y portar únicamente lo necesario e indispensable, ya que llevar bolsas demasiado cargadas puede desbalancear los hombros o curvar el cuerpo hacia delante. Por eso, es preferible llevar un bolso pequeño para guardar lo imprescindible o transportar las cosas en varios viajes.

 

Tacones muy altos o zapatos incómodos.

En ocasiones nos vemos obligados a llevar zapatos incómodos o altos por compromisos sociales formales o laborales, y quizá no somos conscientes de que, por muy lindos que sean y muy bien que nos sienten, no solo cansan nuestros pies, sino que también lastiman nuestra columna. Cuando llevamos calzado con el que no estamos del todo cómodos o que nos exige un esfuerzo para poder soportarlo, tendemos a adoptar malas posturas que a la larga repercuten en nuestra espalda.

 

Sentarse con las piernas totalmente estiradas.

Aunque esta postura puede parecernos de lo más cómoda o práctica en determinadas ocasiones, la realidad es que puede pasarnos factura luego. El hecho es que sentarse con las piernas de este modo y sin un apoyo sólido, firme o real para la espalda exige y requiere de mayor tensión y presión sobre la columna.

 

Falta de ejercicio físico.

El cansancio y el ajetreo del día a día hacen que a veces pasemos por alto el ejercicio físico y los beneficios que puede tener sobre nuestro bienestar. Practicar determinados deportes o hacer algunos ejercicios nos ayuda a estirar la espalda y, por lo tanto, a relajar la zona y disminuir los dolores.

 

Sobrepeso y dieta poco saludable.

La mala alimentación y una dieta poco balanceada y no saludable afectan a nuestra salud de diversas formas y en diferentes partes de nuestro cuerpo. Una de ellas es la espalda. Si tendemos a comer alimentos elevados en grasas de forma excesiva y continua es probable que nuestras arterias se obstruyan y lleguemos a tener sobrepeso, lo cual afectará directamente a la carga y presión que soportan tanto nuestras piernas como nuestra espalda.

 

Levantar objetos de manera errónea.

No se trata de levantar aquello que necesitamos de cualquier manera independientemente de su tamaño y peso, sino que hay una manera idónea y adecuada para poder llevar a cabo esta tarea con éxito y sin dolor de columna. Si tenemos que recoger algún objeto, lo ideal es que lo hagamos flexionando las rodillas y no encorvando la espalda.

 

 

 

Fuente: Genial Gurú